
Nuove demolizioni nel villaggio beduino di Umm Al Kheer

Feriti bambini palestinesi

Capovolgere il mondo per ridisegnarlo
CISGIORDANIA, COLONI CONTINUANO A INVESTIRE MINORI PALESTINESI











Alrededor de ellos y ellas colaboramos tejiendo redes de defensa popular. La primera practica es la de la solidariedad, como relación de ayuda y escucha activa. Para construir esas redes ciudadanas utilizamos principalmente a los nuevos media, es decir las plataforma multimediales que ofrece un uso social de Internet.
Esa solidariedad se basa sobre el principio de proximidad. Mirada global, acción local. Aunque el interés por las situaciones de injusticia allá donde se presenten no cesa de orientar nuestra atención, nuestra acción solo puede tener un alcance local, pues en cada contexto es la sociedad misma que puede y tiene que despertarse y levantarse en contra de la opresión de la violencia. Es la aplicación de los principios de la pedagogía latinoamericana de la liberación: concientizarse y comprometerse.
Los objetivos de Salvagente son:Reducir el riesgo de violencia y sus impactos
Reducir el burn-out (la soledad y el sufrimiento psicológico de quien hace frente a una situación violenta. El foco es sobre las capacidades de resiliencia de cada quien sufre y enfrenta las injusticias
Facilitar la creación de redes de solidariedad
Promover la ciudadanía activa y la responsabilidad entre los jóvenes
Contribuir a una sociedad mejor a través de la lucha por la verdad y la justicia
Moverse hacia esos objetivos es posible gracias a:
Acompañamiento como protección
Red de relaciones sociales de proximidad (apoyo psicosocial)
Visibilidad de los testimonios en eventos públicos y escuelas, como en las plataformas multimediales en Internet
Campañas de promoción de los valores de la objeción y de la denuncia para la verdad y la justicia
Las actividades tienen efectos positivos, pues:
Reducen el nivel de violencia, en la medida en que la opinión publica haga mas gravoso el coste de un ataque para el agresor;
Previene otros ataques potenciales;
Mejora la calidad de vida de las victimas de violencia política
Promueve las condenas de los ataques perpetrados combatiendo la impunidad y la legitimizacion de la violencia como medio para solucionar problemas y establecer relaciones de poder
Nuestras raíces son las historias vividas por las victimas de violencia política que se han comprometido, hasta dar su vida, para luchar por la justicia y la verdad. Por eso definir quien somos pasa por rescatar la memoria de quien luchó y el testimonio de quien sigue luchando por esos valores.
Rita Atria fue hija de una familla mafiosa a quien mataron padre y hermano. Quien osaba objetar a aquella situación, como la novia de su hermano, Piera Aiello, que colaboró con la justicia para aclarar aquel asesinato, ponía en riesgo su vida. Igualmente, Rita con tan solo 17 años se rebela a la ley del silencio (omertà, en italiano) y denuncia a la mafia. A partir de aquel mismo día la policía la lleva a Roma bajo una identidad secreta. En aquella soledad que hipotecaba su vida de adolescente, el juez Paolo Borsellino, además de su rol institucional, representaba por ella un padre y un amigo. La mafia lo matará por su trabajo con un atentado terrorista un año después (1992). Una semana mas y Rita se suicida.
En su libro (2005) el sociólogo V. Sanfilippo se pregunta: “¿si Rita Atria hubiera podido contar con el apoyo, incluso a distancia, de un grupo o de una comunidad, algo similar a una familla, hubiera decidido matarse igualmente?” La respuesta la ofrece el magistrado G. Caselli cuando afirma que “quizás han muerto porque nosotros no fuimos lo bastante vivos”. Actualmente hay varios héroes de nuestro tiempo que como ciudadanos libres denuncian a la mafia y a la violencia política que los amenaza o de lo que han sido testigos y así pierden esa libertad en nombre de su compromiso para una sociedad mas justa. Para despertar a la conciencia cívica de que nosotros y nosotras, los y las jóvenes ciudadanos/as italianos/as, somos llamados a una responsabilidad ética hacia quien lucha en primera línea en favor de la verdad y de la justicia, nos hemos reunido en un comité que lleva el nombre de “chaleco salvavidas” (Salvagente, en italiano) para concretizar nuestro abrazo colectivo en apoyo a los defensores de los derechos humanos. Realizar plenamente la democracia, cumplir el ideal de justicia, construir la paz es el desafío en que están comprometido periodistas de investigación, colaboradores de justicia y activistas sociales; pero su trabajo no seria posible ni útil sin el apoyo de toda la sociedad civil por la que luchan. Su batalla es parte de nuestro recorrido de sociedad civil hacia un país que respete a los Derechos Humanos y realice su principios constitucionales violados por la violencia del sistema mafioso. En fin, sus esfuerzos son una lucha de liberación nacional a la cual como ciudadanos activos somos llamados a sumarnos. Lo importante no es si luchas al frente o si ayudas en las retaguardia, lo importante es de que parte te pones. A lo largo de toda la Segunda Guerra Mundial los ejemplos de resistencia no armada se encuentran desde Dinamarca hasta Italia, salvando muchas vidas de los que protegieron y, sin duda, guardando a salvo valores e principio que la lógica de la violencia apuntaba a distorsionar y borrar, imponiendo una normalidad de relaciones de poder completamente absurda e injusta. De esa lectura de la Historia, la de los movimientos por la paz y la justicia, la de las resistencias, tenemos mucho que aprender. Gandhi dijo: “vivir el cambio que se quiere en el mundo”.Creemos que tenemos que apuntarnos a esa lucha apoyando a quien, a pesar de su honradez, vive y lucha bajo la amenaza de la violencia, especialmente la de las mafias y de los narcos. Creemos también que la mejor manera de protegerlos pasa por crear una red social de visibilidad y apoyo alrededor y entre todos ellos y ellas. El compromiso de toda la sociedad civil en escuchar sus testimonios e historias y en suportar sus valientes decisiones de desobediencia a la violencia funcione como un amortiguador social en contra del impacto del trauma de la violencia misma.
Contribuye a la difusión y al respeto de la cultura de los Derechos Humanos (el articulo 3 afirma: “Todos y todas tienen derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad de la persona”).
Conecte la sociedad civil con el trabajo y el compromiso de los que luchas por la verdad y la justicia
Tiene un efecto de “empowerment” en los jóvenes implicados en el proyecto como ciudadanos activos en sus comunidades para realizar una solidariedad activa con las victimas de violencia política
Ofrece a los jóvenes un modelo educativo positivo para una cultura de paz.